• Alva Ramirez Villatoro

Y a ti... ¿qué te mueve?

Actualizado: 23 de ene de 2020

La motivación es “aquello que causa el movimiento”. La motivación es la chispa que enciende el motor, es el catalizador de esa reacción a los eventos de la vida y desde luego puede verse también como la recarga necesaria para mantener la energía constante en el proyecto que estamos poniendo en práctica.

Te habrás dado cuenta que estar motivado, no siempre es fácil ni es constante; a veces nos sentimos más o menos motivados, si no es que francamente se puede sentir una pequeña o profunda desmotivación; por lo que conocer que nosotros mismos podemos realizar acciones que inician, mantengan o renuevan la motivación es de lo más importante, tanto así, que ahora se sabe que la automotivación es parte de la llamada “inteligencia emocional”.

¿Qué te mueve? las necesidades fisiológicas básicas nos hacen actuar: comer, hidratarnos, tener pareja, familia, amigos; pero ahí no paramos. Requerimos de esa energía para iniciar proyectos, ser creativos, impulsar un cambio y conocer cosas nuevas. Para poder retomar la vida después de perder el empleo, el fracaso en un proyecto, una mudanza, un divorcio o la muerte de un ser querido se necesita “más” motivación.

¿Qué estorba o dificulta la motivación? Para responder esta cuestión, debemos considerar lo básico: la nutrición, la hidratación, la compañía, el cariño de personas cercanas. Como puedes darte cuenta la motivación nos impulsa a conseguir lo básico para vivir y la desmotivación puede ser producto de no tener satisfechas estas necesidades. Desafortunadamente a veces pensamos que la motivación es sólo una intención, sin considerar que necesitamos “alimentarla” y procurarla.

Si ya se tienen las necesidades básicas cubiertas, entonces la motivación se puede dificultar por aspectos relacionados con las creencias limitantes, falta de consciencia en las propias facultades, competencias, habilidades o la poca flexibilidad hacia la vivencia de nuevas experiencias.

Clasificarnos dentro de alguna etiqueta como “soy de los que… tienen mala memoria / ya están viejos / siempre le pasa todo / son distraídos, etc.,” impide que usemos la capacidad de aprendizaje y motivacional de la que disponemos gracias a nuestro cuerpo, procesos mentales y emociones. Claro que hay que considerar que tenemos límites de tiempo, espacio y otros recursos como la economía o geografía que delimitan la forma en que podemos llevar a cabo un nuevo proyecto, sin embargo, con las creencias adecuadas y con lucidez se pueden hacer grandes cosas con la automotivación, si no es que grandes proezas ¡sólo hay ver que la sección inspiradora de las noticias!

¿Te has dado cuenta que a veces hablas con alguien que te inspira?, recuerda una clase, una conferencia, una festividad o un libro que te haya “marcado”, ¿qué fue aquello que encendió esa chispa? Seguramente despertó en ti: curiosidad, una emoción o sentimiento que no habías tenido en mucho tiempo, una nueva idea, un concepto novedoso, pasión por tu vocación, entusiasmo renovado, un sueño que se había guardado… así que ¡despierta!, retoma lo que más te gusta, integra algo novedoso en tu vida, conoce gente nueva, inicia tu sueño, reactiva tu corazón.

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